HISTORIA DEL SANTUARIO CENACULO DE BELLAVISTA

En 1948 Llega el padre Kentenich para la bendición de la primera piedra. Esa tarde en Bellavista visita el lugar donde se construirá el Santuario para tomar las últimas decisiones.
18.10.1948 Bendición de la primera piedra y la primera palada.

150 personas asistieron, Padres Pallotinos, hermanas y parte de la pequeña familia de Schoenstatt naciente.

Se ofrecieron abundantes Contribuciones al Capital de Gracia. Los niños del colegio de Bellavista, simbolizaron su regalo en un pequeño Santuario, los alumnos de Temuco conquistaron bolitas de cera y regalaron un gran cirio. La juventud ofreció 11 rosas a la Mater, una piedra, y un saquito de arena de las playas de Valparaíso y de Viña del Mar que se empleó más tarde en la mezcla de cemento para fijar la piedra en el muro.


Bendición del Santuario

El Padre firmó el acta y depositó en la piedra tierra de Schoenstatt y de las catacumbas como símbolo de la misión común entre Schoenstatt y Roma.

Después de la bendición, el sol poniente transformo el claro cielo del atardecer en un gran mar de fuego.
El Padre lo interpreto como una especial demostración del amor de la Mater por sus hijos en Chile, y una confirmación de que Ella aceptaba la Alianza.
“La luz viene por sobre los Andes. Más allá está Schoenstatt. Viene de Schoenstatt, y desde allí, se extiende por el mundo. La Santísima Virgen quiere seguir llevando la Luz, es decir, a Cristo, desde aquí al mundo.”

La Bendición del Santuario Cenáculo de Bellavista se efectuó el 20 de mayo de 1949, en una ceremonia presidida por el Padre Kentenich.


Recién en febrero de 1949, comenzó la construcción del Santuario. El 14 de Marzo de iniciaron las excavaciones. El 18 de Marzo se trazaron las líneas del Santuario. El 10 de Marzo comenzaron a crecer los muros.

En abril ya no teníamos nada de fondos para poder financiar la construcción, por eso vendimos 2 ladrillos dibujados por $5 y un saco de cemento por $50. Pasamos por las calles San Antonio, Estado, Ahumada, bandera, Morandé y Teatinos.  Luego comenzamos por el otro lado de la Alameda, algunas fueron a la calle Irarrázaval y a las micros. La ayuda era asombrosa, A veces llegábamos a reunir $1.000 en el día.

Un día me pidieron los últimos $1.000 para continuar, y no teníamos nada más, ya habíamos pasado por todas las tiendas, ya no podíamos pedir más ayuda en el comercio. Pero tres días más tarde recibimos inesperadamente $3.500 de los grupos de Señoras”. “Si el Santuario está listo, yo iré para inaugurarlo” PK.