10 de Abril, 2017                      

12 DE ABRIL 1894: EL PADRE KENTENICH ES CONSAGRADO A MARÍA POR SU MADRE.

  

 

A consecuencia de difíciles circunstancias la Sra. Catalina Kentenich, madre del  joven José se ve obligada a dejarlo  en el orfanato de St. Vinzens de Oberhausen (Alemania) . Ante la angustia  se su corazón y con preocupación   por  dejarlo allí, al separase de su hijo,   muy emocionada  decide  encomendárselo  a la  Santísima Virgen.

En la capilla del internado, ante la estatua  de la Virgen del Rosario, se arrodilla y entrega  al cuidado de  Ella al hijo, que en adelante ya no podría tener  consigo. Como señal  de la seriedad de la petición,  toma  el único valioso recuerdo de su infancia, una medalla de oro con una cruz, recuerdo de su Primera Comunión, y se lo pone en el cuello de la  Virgen suplicando con insistencia:

 ¡Educa tú a mi hijo! ¡Sé para él plenamente Madre!
 ¡Cumple tú en mi lugar los deberes de madre!”

No es difícil imaginarse cómo afectarían al niño los sentimientos y el comportamiento de  su madre. No solo quedó hondamente impresionado de la piadosa acción de su madre, sino que, por su parte, hizo un acto de consagración a María, cuya hondura y significado se mostrarían más tarde, al correr los años.

El Padre Kentenich, en 1955, echando una mirada  retrospectiva a su pasado colmado de vida y actividad  dirá:

"La Santísima Virgen personalmente me formó y modeló desde los nueve años. Normalmente prefiero  no hablar de esto… Si miro hacia atrás puedo decir: no conozco a ninguna persona que haya tenido una influencia  tan profunda en mi desarrollo.”

La Santísima Virgen aceptó, sin duda, la consagración del niño y de su madre y tomó en sus manos, por así decir, el futuro de él, para que transcurriera siempre  exclusivamente bajo su protección y quedara así bajo el influjo fecundo de la gracia divina.

 

Textos extraídos del libro: “José Kentenich, una vida para la Iglesia”
Autor: Padre Engelbert Monnerjahn