10 de Abril, 2017                      

11 DE ABRIL 1915: ENTRONIZACIÓN DE LA IMAGEN DE LA MATER EN SANTUARIO ORIGINAL

  

 

Significado

Esta imagen de la Virgen es una imagen sencilla; no representa una gran obra artística. Sin embargo, nos transmite todo el amor y cercanía de la Santísima Virgen. Nuestra mirada se encuentra con su mirada y así podemos entablar con ella un diálogo materno-filial. Ella sostiene en sus brazos a Cristo, su Hijo. En Schoenstatt, nunca encontramos a María aislada; ella siempre está junto a Cristo, en una estrecha bi-unidad con él. Como estrecha a Jesús contra su corazón, así también ella nos estrecha a cada uno de nosotros sosteniéndonos en sus brazos maternales.

Historia

En abril/mayo de 1915, el sacerdote diocesano Huggle, profesor del seminario menor palotino, regala a los congregantes una reproducción litográfica de un cuadro de la Santísima Virgen del pintor suizo Luigi de Crosio. Imagen que era venerada bajo el título de Refugium peccatorum, Refugio de los pecadores. Desde el punto de vista estético, esta imagen no despertó la adhesión de los jóvenes seminaristas. Sin embargo, el 19 de abril de 1915 – primer aniversario de la fundación de la Congregación Mariana- fue colocada en la capillita. El cuadro pasó a ocupar el lugar central donde antes se encontraba la estatua de San Miguel, titular original de la capilla. Esta última fue trasladada a un pedestal al lado izquierdo del altar.

La joven comunidad de Schoenstatt busca una imagen para el Santuario. Hasta llegaron a encargarla a una conocida pintora. El Prof. Ernst Huggle vio una imagen de la Virgen en Friburgo, la compró y la regaló para la capillita. El mismo Padre Kentenich dijo sobre esto en 1950: “La imagen no les gustó a los jóvenes. Para ellos era algo extranjera. Pero como no teníamos otra, la colocamos. En adelante, relacioné todas mis conferencias con la imagen, para que los jóvenes pudieran leer siempre esos pensamientos en la imagen. Más adelante, todo el Movimiento se ha vinculado con esta imagen”.

La imagen llegó, embalada en un cajón, el Viernes Santo de 1915 a la estación de ferrocarril de Vallendar, fue retirada por dos Hermanos Pallottinos y más tarde, colocada. La estatua de San Miguel, que hasta ese momento estaba sobre el altar, fue colocada sobre un podio en la pared de la izquierda.

En el año 1916 comenzó a ser venerada la imagen de la Santísima Virgen en el santuario de Schoenstatt bajo el título de Mater Ter Admirabilis de Schoenstat, Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt. Durante ese tiempo surgió el famoso “Paralelo Ingolstadt-Schoenstatt”. Así los jóvenes formulaban una idea programática de la misión que habían recibido a través del P. Kentenich; lo que la primitiva Congregación Mariana de Ingolstadt había significado decisivamente para la renovación mariana del sur de Alemania, en el tiempo de la Contrarreforma, (siglo XVI), debía ahora realizarse en una nueva forma desde el santuario de Schoenstatt. En esa ciudad de Baviera, se veneraba a la Virgen bajo la advocación de Mater Ter Admirabilis de Ingolstadt. Por el "paralelo", surgió la idea de llamarla de igual forma en Schoenstatt. El P. Kentenich, refiriéndose a la imagen de la Virgen recibida del sacerdote Huggle, expresó: “bajo esta advocación la honraremos en adelante en nuestra capillita de la Congregación” (Se refiere a la Congregación Mariana que ellos formaban en esa época).

Frente a la imagen de la Mater es donde nos ponemos en sus manos, donde la saludamos como Madre nuestra; donde le confiamos nuestro corazón y todo lo que traemos en él. Frente a esta imagen, le pedimos nos acerque y nos eduque para ser discípulos de su hijo Jesús.

Es frente a esta imagen donde el tiempo parece detenerse, y es de donde la Mater nos da la bienvenida a su hogar, y nos saluda de forma maternal y nos extiende sus brazos para abrazarnos junto a su hijo.

Buscamos su mirada para entregarle nuestra pequeñez, y para entregarle cada día lo que somos y tenemos diciéndole "Oh Señora mía, Oh Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti", demostramos nuestro amor a ella dedicándole nuestro ser al decirle "y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día:  mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser ". Son nuestros ojos los que se unen a los de Ella, le entregamos nuestros oídos para aprender a escuchar a Dios; nuestra lengua para proclamar las enseñanzas de Cristo; y nuestro corazón; porque he ahí donde radica nuestro amor sencillo y sincero por Ella como Madre del Redentor. Nos sabemos hijos amados de Ella "Ya que soy todo tuyo"; e imploramos su intercesión para que nos cobije siempre, nos transforme y nos envíe como instrumentos aptos para ser pregoneros de su hijo "oh Madre de bondad,  guárdame, defiéndeme, utilizame como instrumento y posesión tuya. " Amén.