05 de Diciembre, 2017                      

EL PADRE KENTENICH EN DICIEMBRE

  

 

10 de Diciembre de 1939
Primera Coronación de la Mater en el Santuario Original.

En 1938 nace un primer curso de las Hermanas de María que elige como Ideal: Regina Ter Admirabilis. El Padre considera llegado el momento para que la Familia tome conciencia de la realeza de María y que la proclame oficialmente su Reina, ofreciéndole un trono real.

Así se originó la primera coronación oficial, realizada por toda la Familia el 10 de Diciembre de 1939, en Santuario Original. La corona fue un regalo del Instituto de las Hermanas de María. Después del acto realizado, la Familia trató de conquistar siempre más el contenido de este acto. Comenzó a crecer una corriente de vida. Cada Rama fue integrándose a esa corriente. En aquellos años no se acostumbraba aún coronar otras imágenes de la Mater fuera de la del Santuario Original. Por eso, las diferentes Ramas y Comunidades se hicieron presentes por medio de símbolos, a los que consideraban expresión de su coronación.

Reflexión:
Hay un acontecimiento en su vida que (según palabras del mismo padre) contiene en germen toda la Obra de Schoenstatt, sobre todo la Alianza de Amor. Ese mismo acontecimiento contiene a su vez el germen de lo que es coronación. Es la consagración del niño de 9 años. Conocemos el hecho; el mismo Fundador dio a ese acontecimiento un significado decisivo para toda su vida.

 

22 de Diciembre de 1965
Audiencia del Padre Kentenich con S.S. Pablo VI.

El 20 de octubre de 1965 la asamblea plenaria de los cardenales del Santo Oficio tomó la determinación decisiva: las actas del padre Kentenich deben pasar del Santo Oficio a la Congregación de Religiosos sin imponerle a ésta ninguna determinación. El 22 de octubre, el Papa Paulo VI confirmó esta decisión. Así el padre Kentenich estaba libre y podía regresar a su obra.

Ese día se cumplían exactamente catorce años de aquel 22 de octubre de 1951, cuando el padre Kentenich, por orden del visitador apostólico padre Sebastián Tromp tuvo que abandonar Schoenstatt. Así terminó un capítulo apasionante de la historia de la Iglesia reciente.

El 22 de diciembre de 1965 el Papa Paulo VI recibió al fundador de Schoenstatt en una audiencia. El padre Kentenich le agradeció al Santo Padre y le prometió que el Movimiento de Schoenstatt se empeñaría con todas sus fuerzas para que el Concilio tuviera consecuencias fecundas y que de este modo la Iglesia pudiera realizar su misión para el mundo de hoy.

Reflexión:
Dios es un Dios infinitamente misericordioso, y esta “nueva” imagen de Dios la necesita el hombre actual, quien se vivencia tan débil y sobre exigido en tantos campos. A esta experiencia de Dios corresponde también una nueva imagen del hombre: es el hombre que no fracasa por sus límites y miserias, sino que gracias a ellas se abandona tanto más en Dios. También la solidaridad mutua adquiere otra calidad: la nueva imagen de la Iglesia es una comunidad que no fracasa por las debilidades humanas sino que se abre tanto más a la gracia de Dios. Es la comunidad donde la bondad y la misericordia de Dios, le da también a las relaciones mutuas una nueva calidad. (P. Kentenich)

 

24 de Diciembre de 1965
Regreso del Padre Fundador a Schoenstatt.

En la Nochebuena de 1965 cerca de las 18.00 hrs, el Santuario Original en Schoenstatt se convierte en el lugar de una hora histórica: el Padre Kentenich, fundador del Movimiento internacional de Schoenstatt, regresa, después de catorce años, a aquel lugar donde Schoenstatt comenzara.

Cuando el Padre Kentenich ahora catorce años después, este 24 de diciembre, puede entrar otra vez al santuario original y a continuación saludar a su familia espiritual en el aula del Colegio Mariano, hay para él otra vez un solo tema: las misericordias de Dios y de la Madre de Dios que fueron tan claramente palpables en este tiempo de prueba. En su salutación recuerda a San Pablo, quien se preguntaba por qué Dios había permitido tantos extravíos en el pueblo de Israel. “Y él encuentra la respuesta grande, hermosa, que cala tan hondo: para que pueda compadecerse tanto más de éste, su pueblo” (cfr. Rm 11,32).

Reflexión:
Para nosotros como Movimiento de Schoenstatt es un fortalecimiento del cielo el hecho de que, precisamente ahora, cuando miramos retrospectivamente 50 años del regreso de nuestro fundador, comienza un Año Santo de la misericordia. Este es el mensaje que el padre Kentenich nos trajo de los catorce años de prueba, es también aquello de lo que, como experiencia de nuestra historia podemos y queremos dar testimonio. (P. Kentenich)