05 de Septiembre, 2017                      

A 10 AÑOS DE LA CONQUISTA IDEAL DE LA PASTORAL DEL SANTUARIO CENÁCULO DE SCHOENSTATT BELLAVISTA.
Por Carlos Robles Morales.
Pastoral Santuario Schoenstatt Bellavista

  

 

Guiados por el Espíritu Santo y de la mano de nuestra Madre y Reina, hace ya más de 10 años un 18 de Agosto de 2007 dimos inicio a un trabajo de reflexión y análisis para descubrir desde nuestro servicio pastoral, nuestro ser y misión. Dimos inicio a estos encuentros y quisimos comenzar desde donde nuestro Padre Fundador depositó el legado profético de la misión del 31 de Mayo. Desde nuestro Santuario Cenáculo.

En un momento de oración profunda, y colocando en las manos de Dios las intenciones de cada uno de los integrantes de nuestra comunidad,  fuimos entrando en comunión  con nuestra Madre, para que fuera ella quien nos guiara por los senderos de su Hijo Jesús. Nuestro objetivo central era descubrir nuestro Ideal.

Al finalizar este arduo y enriquecedor trabajo,  y con la intercesión  de la Mater, el Señor nos bendijo revelándonos  el Ideal por el cual la Pastoral del Santuario Cenáculo de Bellavista, debe guiar sus pasos para emprender el camino.

“SERVIDORES DEL CENÁCULO,  PARA LA MISION”

Este 18 de Agosto de 2017, al cumplir de 10 años de esta conquista, me permito una reflexión sobre el significado de nuestro ideal, en la Iglesia de hoy.

La palabra “Servicio” es muy utilizada en nuestros días, la mencionamos a menudo en función de diversas actividades que se desarrollan en la comunidad. Sin embargo pocas veces nos introducimos en el significado que esta palabra tiene para un discípulo de Jesús. En los tiempos de Cristo el principio social era dominar no servir, esto era lo característico de esa sociedad, en cambio la Doctrina de Jesús nos plantea que el  concepto de Servicio se desarrolla, ya desde el Antiguo testamento, partiendo desde al Amor al prójimo y la Misericordia por el débil. Desde ese enunciado Jesús hace la unión con el amor de Dios, por lo que todo discípulo debe hacer de su vida una relación de servicio.
Jesús no buscó su propia felicidad; fiel a su misión sirvió al prójimo hasta entregar la vida por nosotros. El Servicio se vive para el hombre y sólo desde Dios, la bondad del servicio tiene su origen en al Amor del Padre que Jesús nos transmite y que todos estamos llamados a realizar.  

“Cenáculo” es el lugar de la Última cena, donde Cristo se ofrece por nosotros, es el lugar también en que Jesús se revela a los ojos de sus discípulos reunidos en torno a María, en Pentecostés. Jesús resucitado ante la división de la humanidad nos revela una cultura de encuentro  de entendimiento, y manifestación de la verdad, frutos de Espíritu que constituye así un nuevo pueblo. María, Madre de la Iglesia, nos ayuda a experimentarnos hijos predilectos de Dios, cualquiera sea nuestra raza, condición y situación, los que nos convierte en el Pueblo Santo de Dios que es la Iglesia.


“Misión” El campo de la misión es cada ambiente, todo el mundo, todas las realidades, comenzando por la propia de cada día. Para el  servicio de la Misión debemos convertirnos en discípulos. Ser discípulo de Cristo implica ser enviado a continuar la misión de Cristo en la tierra. Nadie es verdadero discípulo del Señor si no se siente, también, impulsado a anunciar su Reino. “Como el Padre me ha enviado yo también los envío a ustedes.” (Jn. 20, 21)

En el espectro de la contingencia, especial atención nos merecen los más pobres, Inmigrantes y ancianos. Hoy dos urgencias de relevancia que afectan la familia son:

1.-La defensa de la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural.
2.-Promover en nuestro entorno, el tomar conciencia de que somos Creaturas de Dios, del cual proviene todo lo verdadero, bueno y bello que nos rodea y nos contiene.  Y por tanto como proponía Santo Tomas de Aquino “El orden del ser determina el Orden de actuar”.

El desafío para desarrollar nuestra misión hoy, en una sociedad individualista, que antepone el bienestar personal por sobre el comunitario, implica una respuesta al estilo de María.

Fuerza y convicción en nuestro pensar y actuar.

Dignos somos creaturas e hijos de Dios, nuestra dignidad proviene de Dios, debemos respetarla y hacerla respetar.

Sencillos actuar a imagen de María, con humildad, con espíritu de pobre.

Bondadosos  entregarnos al servicio con amor y caridad a nuestro prójimo.

 

Que nos dice el Padre Kentenich?

María es “modelo y modeladora” del discípulo del Señor, prototipo de la Iglesia misionera. Como Madre de la Iglesia Ella, hoy, sigue implorando la fuerza del Espíritu Santo sobre los discípulos de su Hijo para que en Él y con Él sigamos construyendo el Reino del Padre aquí en la tierra.  Por el vínculo con el Padre Kentenich nos sentimos llamados a ser discípulos de Cristo con un marcado carácter Mariano, familiar y apostólico. Esa es su herencia  y nuestra misión.  

Si respondemos estos desafíos como hijos de María, repartiremos los mismos frutos. AMOR -  PAZ -  ALEGRIA.

El desafío de la Familia de Schoenstat hoy es: “SCHOENSTAT EN SALIDA”

Palabras del Papa Francisco en Pentecostés

El valor del Cenáculo para los cristianos es de ser el lugar  donde Jesús consumó la Última Cena con los Apóstoles. “Aquí nació la Iglesia, y nació en salida. Desde aquí salió con el Pan partido entre las manos, las llagas de Jesús en los ojos y el Espíritu de amor en el corazón”
Desde este mismo Cenáculo en que estaba María en compañía de los apóstoles, nuestro Padre fundador se inspiró para legarnos una herencia, reflejada en la misión del 31 de Mayo. Sellando con María una alianza por el pensar orgánico, lo cual nos compromete a salir al mundo a ser 

“SERVIDORES DEL CENACULO PARA LA MISION”.