01 de Noviembre, 2016                      

CELEBRACIÓN 18 DE OCTUBRE EN BELLAVISTA


  

Fiesta de San Lucas
Martes 18 de octubre de 2016.
Homilía P. Mariano Irureta
Evangelio: Lucas 10, 1 – 9


En el capítulo 9,51 el evangelista nos relata que Jesús decidió ir al cielo, por ello se encaminó a Jerusalén. Jesús entendió toda su vida como un camino al cielo, un camino “hacia el Padre”.

El nombramiento y envío de los setenta y dos discípulos lo hace Jesús en su camino a Jerusalén. La mayoría de los comentaristas hablan de los setenta y dos (setenta) como representación simbólica de todas las naciones conforme a la antigua tradición y el envío de dos en dos sirve para promover el apoyo mutuo para la misión.

En esta narración Jesús envía a estos discípulos como sus precursores a los lugares donde tiene intención de ir. Les da instrucciones sobre cómo llevar a cabo la nueva misión que les está confiando, un método efectivo de predicación que puede reavivar nuestra misión, nuestro “Schoenstatt en salida” como la de los setenta y dos.
Nosotros estamos en este tiempo posjubilar con esta actitud y decisión de salir, ser enviados. Por eso decimos en este día de la Alianza, del comienzo de nuestra misión, como aliados de nuestro Padre y Profeta: “Aquí estoy Señor, aquí estoy Mater, envíame”. Queremos ser enviados a nuestras parroquias y capillas, a nuestros barrios y ciudades. Conocer la ciudad, sus necesidades, estar más presente en las realidades de la iglesia de mi barrio, en sus pastorales, entre su gente.

Las instrucciones que le da Jesús a sus 72 discípulos nos la da hoy a nosotros y nos pueden servir para iluminar nuestro “Schoenstatt en salida”.

1. La misión es enorme.
La misión es enorme, nos sobrepasa. Había muchas personas que rescatar, que salvar. Jesús les dice que la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. Por eso nadie sobra. Nadie puede sentirse excluido, o decir, no soy digno o no estoy preparado. Todos estamos llamados, tanto los que hemos llegado de mañana, al mediodía o en la tarde. Todos tenemos el mismo salario y misma misión. Como dice nuestro Padre: “Vemos como el Occidente camina a la ruina y creemos que estamos llamados desde aquí a realizar un trabajo de salvataje, de construcción y de edificación”. (Homilía del 31 de Mayo).

2. La misión no es una tarea fácil.
Los envía como corderos entre lobos; ¡puede haber oposiciones, persecuciones, confrontaciones y otros retos que pueden devorarles... como hacen los lobos con los corderos! El Señor es realista, no les muestra una situación fácil, al contrario. Sabemos que en Chile y en Occidente el ambiente es difícil, cada vez más anti eclesial. Es importante que no nos agobiemos, ni desanimemos, cansarnos espiritualmente. Hoy para ser apóstoles y misioneros tenemos que ser también un poco mártires. Así lo entendió y vivió nuestro Padre y Fundador. Ello quedó expresado en la Hora del Cenáculo en el Hacia el Padre: “En el Cenáculo imploraste para la Iglesia al Espíritu Santo quien la liberó de las miserias de la mediocridad, la inició en la doctrina de Cristo y avivó en ella el espíritu de apóstoles y de mártires”.

3. La oración corazón de la misión.
“Por tanto pedid al dueño de la mies mande trabajadores a su mies”, y probablemente para todo lo demás que requiere el éxito de la misión –valor, gracia, fortaleza, celo, ideas, sabiduría, elocuencia... Dios es la fuente de todo lo que necesitamos para la misión, la misión es de Dios y es Él! La oración nos da la paciencia de Dios, para saber captar los tiempos y momentos de Dios, nos quita la ansiedad.

La oración es el corazón de la misión y el corazón de la oración para nosotros es la vinculación al Santuario. Esta oración en Alianza de Amor, unida a nuestro Santuario – y red de Santuarios- tiene que alimentar nuestra esperanza e ideales. Es allí donde experimentamos el amor de predilección que Dios nos tiene, nos hacemos niños, instrumentos, recibimos misericordia.

En la oración en el Santuario entregamos nuestra debilidad y fragilidad de instrumentos. En el Santuario "presentamos a la Sma. Virgen nuestro desvalimiento y ella nos regala también su desvalimiento, pero también su buena voluntad. ¿Qué pide en cambio de nosotros? El reconocimiento de nuestro desvalimiento...La Sma. Virgen permanece fiel. No tienen porque angustiarse.". (Homilía del 31 de Mayo).

Sólo como hombres y mujeres de oración podemos vivir en la realidad de la Fe práctica en la Divina Providencia. El pos y pregustar la presencia de Dios en la vida real, detrás de cada acontecimiento, que realiza el hombre providente sólo es posible a través de la meditación de la vida, como la llamamos.

Nuestro aporte al Santuario es la contribución al Capital de Gracias, a la fuente santa de gracias. Así todos solidariamente podemos beber de esta fuente de gracias. Así mutuamente nos sostenemos los brazos, para que sigan siempre alabando y no caigan. «Así nuestra Señora y Soberana erigirá aquí su trono de manera especial, repartirá sus tesoros y obrará milagros de gracias». A Ella le debemos crear espacios, santuarizando el mundo y nuestras realidades, para que en todas parte erija su trono y haga nacer a Cristo de nuevo.

4. La necesidad de confiar en Dios
“No llevar dinero, ni alforjas, ni sandalias”. Más allá de las estrategias o proyectos nos confiamos plenamente a los caminos de Dios, en las puertas que El nos vaya abriendo. El es nuestra luz en el camino. Esto significa rechazar la acumulación excesiva de posesiones materiales y de seguros humanos. La sencillez, la austeridad, la sobriedad de vida deben ser nuestro aval como misioneros. Un ejemplo de ello es la Virgen Peregrina. Como Ella, en forma sencilla, nos va abriendo camino, iluminando senderos nuevos y tocando corazones.

Nuestra confianza tiene sus raíces en la Alianza de Amor, es profundamente mariana. Los tiempos de hoy nos exigen una confianza heroica. Es por ello que en todas las situaciones de la vida, rezamos una y otra vez, abandonándonos confiadamente en la fidelidad de la Sma. Virgen: "En tu poder y en tu bondad fundó mi vida...".

5. Confiar en la hospitalidad del pueblo de Dios.
La misión es siempre en comunión, más es expresión, seguro y camino. La comunión realiza la misión. Uno de los regalos más grande del Jubileo ha sido que nos hemos experimentado como Familia, una sola, en el corazón del Padre (“Cor Unum in Patre”). Tenemos que ser constructores de esa comunión, crear puentes entre nosotros, estrechar manos, contagiarnos, encendernos y apoyarnos mutuamente. Uno de los grandes pecados ha sido la división entre iglesias, comunidades y creyentes. Ese anhelo de Jesús: “Que sean uno Padre, como Yo y Tú somos uno, para que el mundo crea”, simplemente no lo hemos realizado, al contrario muchas veces lo hemos eliminado. No puede ser. Es un llamado a vivir conscientemente el “Cor Unum in Patre”.

Estos nos anima e impulsa a valorarnos mutuamente, a cuidar nuestro trato, a hacer siempre posible nuestro diálogo, a no cerrarle nunca a nadie las puertas, a evitar silencios que crean abismos. Es por ello que nuestra relación debe suceder siempre con tacto, con tino, buen tono, con tiempo y sobre todo, como dice nuestro Papa Francisco, con ternura (misericordia), la misma que tiene Dios con nosotros. Estas "t" nos pueden ayudar a practicar nuestro "Cor Unum in Pater".

Esta comunión la buscamos y alcanzamos también con otras comunidades de la Iglesia y más allá, donde también Dios ha tocado los corazones y transformado vidas.

5. La urgencia de la misión.
“No saludar a otros por el camino...”. Pareciera que no hay tiempo que perder en asuntos que no están relacionados con la misión. Es la urgencia que se anidó en el corazón de María para dejar Nazaret y partir donde su prima Isabel. Es la urgencia que le hizo clamar a Pablo: “El amor de Cristo nos urge”. Es la misma fuerza que impulsó a nuestro Padre a visitarnos: “Por eso es que tenemos el valor de exclamar con Pablo: ¡No puedo dejar de predicar!. No puedo hacer otra cosa.”(Homilía 31 de Mayo). Nuestro Padre nos dice: “La Alianza de Amor es el pensamiento central que nos mueve, que nos impulsa constantemente y que nos asegura una paz inalterable en todas las situaciones”. (Homilía 31 de Mayo).

6. El mensaje central de la misión: la proclamación del Reino de Dios.
“El Reino de Dios está cerca de vosotros”. Es el anuncio del amor, de la verdad, libertad, paz y vida. Para nosotros es llevar la Alianza de Amor para todos, especialmente en las periferias, santuarizar nuestra realidad, saber ser concretos y hacer posible una cultura de alianza. La Santísima Virgen nos quiere usar como sus instrumentos “desde acá”, desde todos los Santuarios y Ermitas, para santificar nuestra realidad y todo el mundo.
Esta Alianza de Amor siempre ha sido una Alianza de Amor de la Misericordia. El amor de la alianza es siempre misericordia, don gratuito de lo alto, que nos hace a nosotros instrumentos de misericordia. Estamos llamados a vivir la Alianza para todos en un estilo y forma de misericordia para poder hacer posible una cultura de misericordia.

Querida Familia, esta tierra está marcada por el envío, por el nuevo envío, un envío que transforma y santifica: “Santo es este lugar porque la Stma Virgen ha escogido este terruño....y desde este lugar saldrán, crecerán y trabajaran fecundamente hombres santos. Este es un lugar santo, porque desde aquí se impondrán santas tareas, es decir, tareas que santifican, sobre débiles hombros” (Homilía 31 de Mayo).

En esta hora de gracias, del “Schoenstatt en salida” afirmamos como persona, familias y en comunión: “Adsum, aquí estoy, envíame”.


Homilía P. Mariano 18.10.2016