11 de Junio, 2017                      

31 DE MAYO: Y SI LA MATER TOMARA EL METRO?

  

 

Este 31 de Mayo fue sin duda una fecha donde muchos nos preguntamos si como comunidad estamos preparados para una sociedad con comportamiento mecanicista. La homilía del padre Fernando Baeza nos orientó hacia ese qué hacer en el día de hoy, aferrados a nuestra Alianza como un arma de amor y de solidaridad.

Nos recordó la importancia de nuestra fiesta de la Fuerza Divina; situada no por casualidad en la fiesta de la Visitación, en donde recordamos el saludo festivo entre las santas primas y la alegría desbordante de nuestra Mater que nos viene a traer a Jesús el Salvador. El padre Fernando continúa diciéndonos que además es una fecha relevante ya que antecede a la gran fiesta de Pentecostés, por lo tanto nuestro camino como familia de Schoenstatt debe ser una entrega a la Iglesia, al querer ayudar a este mundo con bondad y con nuestro ejemplo poder cambiar nuestra vida y la de los demás.

En la homilía también nos recordó que vivir la Alianza nos hace mejores personas, nos da la línea para seguir avanzando; tratando de trasformar una sociedad más humana, alegre y transparente con la fidelidad , delicadeza y respeto de la Santísima Virgen hacia todas las personas.

Y si la Mater tomara el metro?

El Padre Fernando nos relata:
“Metro lleno, y una señora de 80 años iba sentada cuando sube una mujer con un bebé; ella saca un escapulario de la Virgen se para y le cede el asiento. La mujer con el bebé en brazos se  asombra de su voluntad y le señala que es ella quien necesita más el asiento; pero la señora le responde: “- las mamás tienen preferencia, yo he sido madre también-”. Se produjo un silencio respetuoso de todos quienes iban en aquel viaje en metro”.

Ella es María, es nuestra madre, experimenta la necesidad de los otros, es compasiva, y es lo que nosotros debemos regalar a la Iglesia. Donde Dios nos ponga debemos saber florecer como María y ser fieles a nuestra Alianza de Amor y vivir día a día nuestra santidad de la vida cotidiana, generar vínculos, respetarnos mutuamente, aprender a escucharnos, saber que en esta sociedad nadie sobra y cada uno tiene una tarea.

Caminamos juntos regalando nuestro don a la Iglesia hacia una Cultura de Alianza sin olvidar que nunca estamos solos, que vamos de la mano de la Mater con nuestras habilidades y debilidades. Debemos saber ser siempre reflejo de María; es nuestra forma de llevar la Alianza hacia los demás, como madre, como padre, como hermanos, como hijos que saben muy bien que todo aquel que los rodea también es hijo de Dios y por ende nuestro prójimo.
Caminemos siempre conscientes de que la Mater puede estar esperándonos en algún lugar de la ciudad para conversar, para escuchar, para mirarte a los ojos, para saludar, para cederte el asiento. Y tú, tienes tiempo?

 

Fotografía: Alexey Kondakov