Abril, 2019                      

VIA CRUCIS MEDITADO CON EL PADRE KENTENICH

  

 

El Via Crucis es una preciosa orientación de cada estación a las características de la piedad instrumental, de la piedad de cada uno de nosotros como “instrumento” de María para la transformación del mundo. Los invitamos a meditar el camino de la cruz del Señor, para mirarnos interiormente; para comprender el sacrificio de amor que Jesús realizó por nosotros; para llevar junto a él nuestras cruces tomadas con la misma humildad y obediencia a la Voluntad de Dios Padre.

Via Crucis en Santuario Bellavista: Viernes 19 de Abril a las 17:00 hrs, parte desde la Iglesia del Espíritu Santo.


PRIMERA ESTACIÓN - JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos
«Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó: “¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?”. Ellos gritaron de nuevo: “¡Crucifícalo!”... Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran».

Hacia el Padre
Con soberana libertad y en silencio aceptas
como voluntad del Padre tu sentencia de muerte,
eres tan desprendido de ti mismo
y tan íntegramente libre,
que estás dispuesto
a seguir sólo lo que es del Padre.

Reflexión
La muchedumbre grita ciega por Barrabás; otros gritan desconsolados por Jesús. El Señor ya sabe cuál será la decisión, pues su voluntad es la voluntad de Dios, su Padre; y acepta como un cordero el precio de su amor por todos nosotros.

 

SEGUNDA ESTACIÓN - JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Marcos
«Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo».

Hacia el Padre
Te veo abrazar con inmenso anhelo esa cruz,
que proclama con voz alta
la misericordia divina
y que, siendo fabricada para ti
por la ilusión del Demonio,
ahora Tú coges como instrumento de redención.

Reflexión
Es en esa cruz que abrazas todos los pecados del mundo; es pesada, pero tu Salvación es tan grande que no vacilas. Manso y débil por los azotes, comienzas el calvario para expiarnos de nuestras culpas.

 

TERCERA ESTACIÓN - JESÚS CAE BAJO EL PESO DE LA CRUZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Libro del profeta Isaías
«Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron».

Hacia el Padre
Te oprime el amargo peso de los pecados
y te derrumba el apresuramiento de los verdugos;
pero el saber que el Dragón
obstruye la entrada al cielo,
te impulsa a levantarte
para cumplir la obra de la Redención.

Reflexión
La carga por nuestros pecados te pesa en el alma; todos te miran con agobio pero nadie sospecha tu plan de amor. Desde el Cielo, Dios dirá "Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo".

 

CUARTA ESTACIÓN - JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas
«Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: “Mira, este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida; así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma”… Su madre conservaba todo esto en su corazón».

Hacia el Padre
Un mar de dolor
conmueve los dos corazones...
pero nada podrá jamás arrancar de ellos la decisión
de atenerse inconmovibles
a la voluntad del Padre
y de recorrer juntos el camino del sufrimiento.

Reflexión
El corazón de tu Madre lleva una espada. Junto a Ti y a la cruz Ella se entrega dócilmente a la Voluntad de Dios; y te mira con comprensión y aceptación; con amor te devuelve al Padre.

 

QUINTA ESTACIÓN - EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas
«Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús».

Hacia el Padre
Los que el Padre escogió
desde toda la eternidad
para ser, en el Espíritu Santo,
sal y luz del mundo,
quieren hoy ofrecerte sus hombros
para llevar contigo el emblema de la Redención.

Reflexión
Cuanto mal pensamos cada vez que Dios nos entrega una cruz para llevarla contigo. No comprendemos que es nuestra oportunidad de gratitud hacia tu Sacrificio. Solo en los momentos en que aceptamos ayudarte, comprendemos nuestra pertenencia a Ti.

 

SEXTA ESTACIÓN - LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas
«En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes».

Hacia el Padre
Entre la fila de verdugos,
sin timidez ni miedo,
Verónica, con el corazón colmado de compasión,
irrumpe intrépida,
te alcanza y te presenta
un sudario que Tú tocas agradecido.

Reflexión
Sin miedo al igual que Verónica queremos ir a tu encuentro. Conscientes de nuestra pequeñez queremos ofrecerte nuestro propio sudario de oración y sacrificio; y que tu rostro tenga un descanso como si fuera un paño de seda.

 

SÉPTIMA ESTACIÓN - JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Mateo
«Jesús fue con sus discípulos a un huerto, llamado Getsemaní, a orar. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo: “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo”. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: “Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”».

Hacia el Padre
Pesadísimos son los maderos
y te vuelven a derribar,
pues los príncipes y los pueblos
no comprenden,
por su endurecimiento en el mal,
que sólo Tú puedes ser el Señor del mundo.

Reflexión
Es como si conocieras el camino, más no el peso de la carga; es tu sobrenaturalidad como Hijo de Dios la que te impulsa a levantarte; los látigos ya no son impedimento para seguir la Voluntad de Dios.

 

OCTAVA ESTACIÓN - JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES EN JERUSALÉN

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Lucas
«Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”».

Hacia el Padre
Tan perturbados
están los ojos de las mujeres,
que no logran mirar con la verdadera fe;
solamente ven una figura que flaquea,
y no te perciben a ti,
el Dios que sostiene todo lo existente.

Reflexión
Las lágrimas y la importancia frente al dolor, frente a la cruz no permiten que escuchemos tu voz; nos inunda el pesimismo pero el consuelo está frente a nosotros, ahí donde nunca dirigimos nuestra mirada, a tu corazón.

 

NOVENA ESTACIÓN - JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Juan
«Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

Hacia el Padre
El amargo tormento vuelve a oprimirte
y es tan duro,
que te desplomas por tercera vez;
de esta caída son culpables muchos hombres
a los cuales cuidaste
con especiales favores.

Reflexión
La cruz se hace cada vez más pesada, es cuando nuestra fe comienza a flaquear y derrotados soltamos tu mano. Pero para Ti es signo de que Dios te sostiene con fuerza y nos demuestras que el amor es más fuerte que todo.

 

DÉCIMA ESTACIÓN - JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Libro de los Salmos
«Se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica».

Hacia el Padre
Señor, tan cobijado estás en el corazón del Padre
que soportas sin angustia
el despojo de tus vestiduras,
y al recibir los golpes permaneces quieto
y sólo gimes, porque así lo ha dispuesto para ti
el Padre celestial.

Reflexión
La entrega al Padre es total, y eres despojado de tus santas vestiduras; más no de tus heridas y golpes con los cuales nos perdonas de todo pecado.

 

UNDÉCIMA ESTACIÓN - JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Juan
«Entonces se lo entregó para que lo crucificaran… Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: Jesús el Nazareno, el rey de los judíos».

Hacia el Padre
Te veo extender
dócilmente las manos
y dejarte conducir en todo
por los verdugos;
los clavos te penetran las manos y los pies;
Tú lo recibes como un saludo de amor del Padre.

Reflexión
Sin consideración clavan tu carne; lo permites y lo aceptas porque quieres mostrar a todos que la cruz que escogiste llevar, es la de todos. Ahí estás, en lo alto redimiéndonos con tu infinito amor.

 

DUODÉCIMA ESTACIÓN - JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Palabras de Jesús en la cruz
Jesús dijo a voz en grito: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Después, dirigiéndose a su Madre, dijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»; y al discípulo Juan: «Ahí tienes a tu madre». Añadió: «Tengo sed»; dijo: «Está cumplido»; y, finalmente: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».

Hacia el Padre
Ahora estás suspendido
entre cielo y tierra
para que surja una nueva creación de amor.
Para conducirnos rápido y seguros hacia ti,
moribundo nos quieres regalar tu Madre:
“¡Ahí tienes a tu Madre!”
“¡Ahí tienes a tu hijo!”
Así resuenan tus palabras desde la cruz,
tu trono de Rey.

Reflexión
Desde la cruz nos entregas a María como Madre; es Ella la que nos acepta con nuestra pequeñez de hijos, con la misión de guiarnos de regreso al Padre por medio de su Hijo amado. Desde la cruz le hablas a tu Padre Dios, y te encomiendas a Él para que descanses tranquilo, pues su Voluntad ya está hecha.

 

DECIMOTERCERA ESTACIÓN - JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Mateo
«El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús… dijeron aterrorizados: “Verdaderamente este era Hijo de Dios”. Había allí muchas mujeres… Entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo».

Hacia el Padre
Después de vencer a la muerte y al Demonio,
quieres que te depositen agotado
en el regazo maternal de María,
con tanta profundidad y ternura estás unido a Ella
que en nuestro corazón
se manifiesta cálidamente el Plan del Padre.

Reflexión
Son los brazos amorosos de María los que te abrazan en Belén recién nacido; son esos mismos brazos los que te abrazan a los pies de la cruz; y te acerca a su corazón dolido; Ella comprende el plan de Dios y el tuyo; y abrazándote nos abraza a todos comprendiendo su misión como co redentora del Reino de Dios y Madre nuestra.

 

DECIMOCUARTA ESTACIÓN - JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO

Te adoramos Cristo y te bendecimos
Que por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Del Evangelio según San Juan
«Después de esto, José de Arimatea… pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato le autorizó. El fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo… y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos».

Hacia el Padre
Corto tiempo te cubrirá la piedra sepulcral;
pronto resucitarás
victorioso de la muerte.
Surges y te alzas de la tumba como triunfador
y nos abre con júbilo
la puerta del cielo.

Reflexión
Reposas momentáneamente en tu sepultura terrenal; pero Dios te espera victorioso a su derecha, desde donde reinarás para siempre.