11 de Septiembre, 2016                      

JORNADA NACIONAL DE MILITANCIA

  

Se trataba de un encuentro inédito. Y superó todas las expectativas. Más de 250 matrimonios venidos desde todo el país llenaron Bellavista el 10 y 11 de septiembre pasado. La idea era re encantarnos en la misión de militantes y descubrir qué nos está pidiendo Dios para este tiempo.

Un tiempo difícil para la familia. Un tiempo que nos desafía, pero que es el tiempo que Dios escogió para cada uno de nosotros. La Jornada comenzó con una misa en la Iglesia del Espíritu Santo seguida de las palabras de bienvenida de nuestra asesora nacional, la hermana María Marcela.

El objetivo, en esta primera etapa, fue mirar y reflexionar sobre la realidad de la familia en el Chile de hoy. Para ello, la filósofa Carolina Dell Oro y el psiquiatra Luis Alberto Dueñas, analizaron los principales problemas y desafíos que ella está viviendo.

Los miedos y temores que enfrentamos como padres, la desconfianza que impera en todos los ámbitos, la necesidad de fortalecer los vínculos familiares, de acoger a nuestros hijos y de ser escuela de misericordia al interior de nuestras familias.

Después de un breve trabajo matrimonial y el almuerzo conocimos la sorpresa que estaba preparada en los muros del auditorio: una línea de tiempo con la historia del Movimiento y del Padre Fundador, obra de Santiago Labbé -jefe de militancia de la Zona Cordillera- y del Padre Rafael Fernández.

Así comenzó la segunda etapa de la Jornada, con una charla del Padre Juan Pablo Rovegno, asesor de la V Región, quien desarrolló el pensamiento del Padre Kentenich y su visión sobre la familia, además de la exhortación apostólica del Papa, Amoris Laeticia.

Luego vendría el trabajo de las comisiones, treinta en total, que analizaron textos seleccionados del Padre Fundador y de la exhortación del Papa.

La tarde culminó con un momento de Cenáculo preparado por el Padre Agustín Álvarez: un tiempo en el que cada uno de los asistentes pudo decantar y abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo. Finalizamos este primer día cantando e incluso bailando junto al grupo folclórico “Huasos del Camino Viejo” y compartiendo unas ricas hamburguesas.

Para el segundo día, y después de un estupendo resumen que hizo el padre Nicolás sobre lo trabajado el día sábado, vinieron los testimonios, que redondearon y completaron el tema que analizamos.

Nos dirigimos luego hasta el Santuario donde renovamos nuestro compromiso militante y finalizamos la Jornada en la Iglesia del Espíritu Santo en una solemne Misa celebrada por el Obispo de Punta Arenas, monseñor Bernardo Bastres, quien preside la comisión de Pastoral Familiar del episcopado.

Fueron dos días de abundantes gracias donde la Mater, desde el Santuario Cenáculo, nos renovó desde lo más profundo en la misión que como militantes tenemos en estos momentos de nuestra actualidad nacional. Dos días para dejarnos encender por el Espíritu Santo y llevar luego a nuestras familias este fuego de amor que pueda encender Chile.

Fuente: www.mundoschoenstatt.cl