Mayo, 2020                      

REFLEXIÓN ENCUENTRO CON DIOS EN LA COMUNIÓN ESPIRITUAL
Por Carlos Robles - Pastoral Santuario Cenáculo de Bellavista

  

 

 

En estos días en muchas partes del mundo estamos en cuarentena por el Virus del Covid 19. En algunas zonas del planeta se ha tenido que suprimir hasta la celebración pública de la Eucaristía, al igual que en nuestro país. Nuestro Santuario de Bellavista está cerrado a la feligresía por lo que no se celebran Liturgias comunitarias.

Le suplicamos a Dios que esta situación pase y pronto pueda volver a tocar nuestras almas a través de la Comunión sacramental. En la comunión recibimos a Jesús, pero es Él quien nos recibe. Lo invitamos a nuestro hogar, pero es él quien nos acoge en el suyo. Él es nuestro anfitrión. Nuestros deseos de recibirle son un pálido reflejo de los suyos. Nosotros repetimos la comunión espiritual algunas veces cada día, pero para Él ese deseo de intimidad con cada uno de nosotros es mucho más apasionado e irrefrenable: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer» (Lc 22,15).

También nosotros queremos que nos queme el corazón la ilusión de recibirlo, de hacernos una solo con Él. Consuela escuchar al santo Cura de Ars que «una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual» (San Juan María Vianney, Sermones).

IMPRESCINDIBLES PARA DIOS


¿Pero dónde está el Señor hoy que no podemos asistir al Santuario?

El Señor sigue ahí. Esperándonos. Deseándonos. Nos da miedo que esta ausencia justificada enfríe nuestro amor. Puede que después de muchos años recibiéndole a diario nos veamos privados durante unas semanas de su presencia sacramental. Jesús lo sabe, pero no quiere que suframos por este deseo santo sino todo lo contrario. Es fácil que su lejanía física nos haga valorar mucho más el regalo inmerecido de la comunión frecuente, la cercanía tierna de un Dios que se hace pan y el servicio silencioso que nos prestan los sacerdotes que lo hacen presente con su voz y sus acciones. Pueden ser días para comprobar hasta qué punto disfruta Dios con nosotros, hasta qué punto nos espera quien es dueño de la eternidad,

                                                                                                                                       
DIOS NOS PIDE AHORA QUE LE BUSQUEMOS EN LA CUARENTENA

No sabemos cuánto tiempo nos veremos privados de participar en la Eucaristía, pero queremos comprender el valor que tienen a los ojos de Dios estos deseos nuestros manifestados con constancia y sinceridad.

Cuando haya que apretarse el cinturón para capear esta crisis, cuando la enfermedad nos asedie, o cuando el aburrimiento se haga presente será un consuelo saber que el Señor no se ha ido, que está presente en quienes viven conmigo, en los que sufren o en los que simplemente tienen miedo. Cuando haya que estudiar sin exámenes o teletrabajo sin que el jefe compruebe si consultamos las redes sociales, cuando nadie eche en falta nuestra puntualidad o nuestra colaboración en el trabajo, cuando del hogar nos reclame poner los trabajos domésticos, será vital contar con su apoyo, con su cercanía y con su cariñoso y empuje. Nadie como Él se hace cargo de nuestros deseos, sufrimientos y anhelos incluso antes de que los sintamos nosotros mismos.

 

NOSOTROS LOS HIJOS DE LA MATER Y LA COMUNION ESPIRITUAL EN ESTOS TIEMPOS DE DESVALIMIENTO.

Para aprovechar mejor la comunión invita a María y recíbela con ella, es una de las formas más íntimas en las que podemos llegar a Jesús; si hay algo que debemos hacer para aprovechar mejor la comunión es ir de la Mano de María Inmaculada. Ella es el molde de Dios, el Sagrario que recibió a la Segunda persona de la Santísima Trinidad en su seno Virginal ¿Quién más que ella para que nos acompañe en este proceso de comunión universal?

Algunos de nosotros escucharemos excelentes homilías acerca de la teología de la Inmaculada Concepción de María, pero ¿qué importancia le damos a este misterio en nuestra vida espiritual?

Nuestro Padre y Fundador José Kentenich nos enseñó que ella es la Principal colaboradora permanente de su Hijo Jesús, y nosotros sus aliados somos sus siervos. Nuestra Mater es el "molde de Dios", el molde en el que Cristo fue formado; por lo tanto, quien se entrega a María también será moldeado en Cristo. Ella es el medio por el que Jesús vino a nosotros y por tanto, ella también es el medio por el cual nosotros podemos ir a Él.

Esa fue la razón por la cual María fue concebida Inmaculada en el vientre de su madre, Santa Ana: para que María, pura y sin mancha, pudiera ser un vaso digno para recibir el Cuerpo y Sangre de Jesús. Por lo tanto, ella es quien nos puede preparar para recibirlo dignamente en la Comunión. María nos prepara para recibir la sagrada comunión espiritual.

 

ORACION COMUNION ESPIRITUAL
Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el cielo
y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Os amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
venid al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Especial de San Alfonso María de Ligorio

 

TRES PREGUNTAS PARA LA REFLEXION PERSONAL Y FAMILIAR

1.- ¿Qué significado y valor tiene hoy para mí o mi familia la Comunión Sacramental?

2.- ¿Qué significado tiene hoy en mi vida la Comunión Espiritual, me siento realmente unido a Cristo en la Comunión Espiritual?

3.- ¿Siento la Compañía de la Mater, en esta comunión espiritual?

4.- ¿Después de la comunión espiritual, es María y Jesús mi compañía, mi paz, y mi esperanza?