Mayo, 2019                      

HERMANA M. MATILDE DURÁN, A 50 AÑOS DE SU PARTIDA
(17.03.1932 – 21.05.1969)

  

 

La Hermana María Matilde cumple este 21 de mayo de 2019, 50 años de su partida como víctima de reparación. Su inscriptio es una respuesta ante una profanación en el Santuario Cenáculo; y es ese día en el que ella hace vida su ideal personal de ser "Ofrenda de Amor al Padre". Ella descansa junto al Santuario, resguardando el gran tesoro de Schoenstatt con amor reparador.

La hermana Matilde nació el 17 de marzo de 1932, en Quinta de Tilcoco, cerca de Rancagua siendo la segunda de cinco hijos de una familia católica.

En 1958 ingresa a la juventud Femenina de Schoenstatt y es en 1966 que entra al postulantado del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt donde se incorpora a dicha comunidad el 12 de septiembre de 1968. Allí se desempeñaría en labores de la cocina donde era la encargada de las niñas que allí trabajaban.

El 08 de abril de 1969, dos días después de la Pascua de Resurrección, el Santuario de Bellavista sufre una profanación. Al llegar a rezar temprano, las hermanas encontraron la puerta del Santuario semiabierta, el tabernáculo había sido abierto a golpes de punzón. El lado interior de una de las puertas, donde está la escena de la Anunciación, estaba atravesado por un rayón. El santísimo había sido profanado: las hostias consagradas estaban en el suelo y sobre el altar. El cáliz había sido robado y tampoco se encontraba el copón. Había un gran desorden…la atmósfera que reinaba entre las hermanas era de profunda consternación, de un dolor indescriptible ante ese hecho sacrílego.

La Hna. Matilde presencia todo esto y junto a otras hermanas comienzan a buscar por los alrededores del Santuario encontrando el cáliz en la orilla de la acequia de regadío que deslindaba con el terreno de los Padres de Schoenstatt. Como la Hna. Matilde tenía las manos limpias, fue ella quien lo lleva al Santuario y sin entrar, sino que, arrodillándose en la puerta con el cáliz en sus manos, rezó en silencio.

Días más tarde, la Hna Matilde sufre un corte en un dedo de su mano al trabajar en la cocina. Lo que empezó como un simple corte, se inflamó y se convirtió en una septicemia, es decir, en una infección generalizada de su sangre. Tuvo que ser trasladada a la Clínica de Santiago, donde trabajaban las hermanas. Ese día ella ofreció su vida a la Mater como víctima de reparación Solo el día antes de su partida contó de su ofrecimiento. La Mater aceptó su entrega.

El 20 de mayo de 1969 se cumplieron 20 años del Santuario Cenáculo de Bellavista; fue un día de Jubileo hermoso, pero muy doloroso para la Hna. Matilde. Finalmente, el 21 de mayo, luego de despedirse de sus seres queridos, partió a la patria celestial en mucha paz y tranquilidad. Su cuerpo se había consumido como una verdadera víctima de reparación.

“La hermana Matilde fue un alma extremadamente simple, arraigada en Dios. Su vida fue de tal manera que nada la intranquilizó, ni en la hora de la muerte. Vivía de la pequeña consagración, con esto me basta y me sobra”, y la tomaba en serio durante su vida” (Testimonio de la Hna. Ida María, su enfermera y quien la atendió hasta el final).

Sus últimas palabras fueron: “Nos cum prole pia, muchas gracias por todo, he sido tan feliz en la familia de las Hermanas de María”

Su vida muestra que los ideales sin más que frases hermosas. Las oraciones de consagración son proféticas.
Su ideal personal: "Ofrenda de Amor al Padre"
Su ideal de Grupo de Juventud Femenina: "Madre del Amor Reparador"
Su ideal del curso en el Instituto de Hermanas de María: "Cenáculo Vivo para la Misión"

 

Extractos Textos de Martin Bresciani y María de la Luz Domper del Instituto de Familias (Noviembre 2018)