25 de Noviembre, 2018                     

ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERA DEL SEÑOR

  

 

El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico, son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía. Este año inicia el 02 de Diciembre y finaliza el 24 de Diciembre.
El término "Adviento" viene del latín adventus, que significa venida, llegada y durante este tiempo el color usado en la liturgia de la Iglesia es el morado.

El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. Este tiempo se divide en dos partes:

Primera Parte: Desde el primer domingo al día 02 de Diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos.

Segunda Parte: Desde el 16 de diciembre al 24 de Diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las historia, la Navidad.


Como familia de Shoenstatt recordamos las palabras del Padre Kentenich: “Cristo tiene que nacer de nuevo. Por eso hay que permanecer fieles a lo que quisimos desde la primera hora: cultivar el amor a María Santísima”. Los invitamos a revivir la Vigilia de Adviento "Via Nati" (Camino a la Navidad) de este año 2018 realizada en Santuario Bellavista.

 

 


CALENDARIO 2018 Y REFLEXIÓN


Primer Domingo: 02 de Diciembre - “Verán al Hijo del hombre venir con gran poder y gloria.”
Lecturas: Jeremías 33:14-16  -  Salmo 25:4-5, 8-10, 14  -  I Tesalonicenses 3:12-4:2  -  Lucas 21:25-28, 34-36
Santa Misa 10:00 hrs y 11:30 hrs. (Bendición de Coronas de Adviento)

Reflexión:

Hoy iniciamos el período del adviento y, con el adviento, comenzamos también otro año litúrgico. Todo inicio trae siempre a nuestro corazón una nueva esperanza. Adviento es también el tiempo de la "espera" por antonomasia: la espera del Mesías, del nacimiento de Cristo en la navidad. Éste es uno de los mensajes más fuertes de este período: la esperanza de tiempos mejores.

Propósito: Así pues, si esperar es vivir, tratemos de decir también nosotros, sobre todo en esos momentos duros y difíciles de la vida, en las horas de tempestad, de soledad y de aparente fracaso: "¡Quiero esperar! ¡Quiero aprender a esperar! ¡Señor, enséñame a esperar!", y entonces recuperaremos el aliento y la fuerza para seguir adelante.

 

 


Segundo Domingo: 09 de Diciembre -  "Preparen el camino del Señor"
Lecturas: Baruc 5:1-9  -  Salmo 126:1-6  -  Filipenses 1:4-6, 8-11.  -  Lucas 3:1-6
Santa Misa 10:00 hrs y 11:30 hrs.

Reflexión:

Necesitamos "preparar el camino del Señor y allanar sus senderos", es decir, rectificar todo aquello que tiene que ser corregido para que, cuando Cristo venga, nos encuentre con el alma limpia por la gracia y con el corazón bien dispuesto. Entonces la Navidad dejará de ser una fiesta más o un bello folklore religioso, para adquirir su verdadero sentido en nuestra vida. Sólo si Cristo nace en nuestro corazón, la Navidad tendrá un valor y comenzaremos a vivir el cielo en la tierra.

Propósito: Durante esta semana puedes buscar en los diferentes iglesias que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.  

 

 

Tercer Domingo: 16 de Diciembre - “El os bautizará en Espíritu Santo y fuego”
Lecturas: Sofonías 3:14-18  -  Isaías 12:2-6 -  Filipenses 4:4-7  -  Lucas 3:10-18
Santa Misa 10:00 hrs y 11:30 hrs.

Reflexión:

Esta semana nos acercamos a la recta final del camino de adviento. Es el domingo del regocijo, de la alegría, por eso es conocido como domingo de «Gaudete»

El que ha de venir está llamando a nuestras puertas con la voz de los profetas que nos llaman a compartir, a dar de comer a los hambrientos, a vestir a los desnudos, a visitar a los enfermos y a los que viven en soledad, a hacer presente a Jesús en la sociedad. Escuchamos la palabra, y la transmitimos, haciendo de nuestras vidas un evangelio en el que todos puedan leer el mensaje de amor y perdón que Cristo hizo real entre nosotros y que nos recuerda cada año en estas fechas. Dios envía a su hijo entre los hombres para traer un mensaje que empezará a manifestarse ahora y que terminará en la Pascua y Resurrección.

Propósito: Durante esta semana hacer un gesto de humildad y fraternidad con el más necesitado; visitar a un enfermo o a alguien que no hemos visto hace un tiempo.



Cuarto Domingo: 23 de Diciembre - “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno”
Lecturas: Miqueas 5:1-4  -  Salmo 80:2-3, 15-16, 18-19  -  Hebreos 10:5-10  -  Lucas 1:39-45    
Santa Misa 10:00 hrs y 11:30 hrs.
Misa Nochebuena 20:00 hrs.

Reflexión:

El evangelio de San Lucas nos narra el Anuncio del ángel a María como "de puntillas", con gran respeto, venerando a los protagonistas de este diálogo único. Hoy, sin embargo, asistimos a aquella "segunda anunciación". La que el Espíritu Santo revela a Santa Isabel en el momento de reconocer en María a la Madre de su Señor. Estas dos mujeres viven y comparten el mayor secreto que pueda Dios comunicar a los hombres, y lo hacen con una naturalidad sorprendente. Por su parte, María, la llena de gracia, no sólo no se queda ociosa en su casa. Ser Madre de Dios no desdice un ápice de su condición de mujer humilde, de modo que va en ayuda de su prima. Isabel, por su parte, anuncia, inspirada por el Espíritu, una gran verdad: la felicidad está en el creer al Señor.

Propósito: Durante esta semana rezaremos por todas las mujeres quienes llevan en su vientre el milagro de la vida; para que a semejanza de nuestra Madre, puedan encontrar la verdadera riqueza que les entrega Dios por medio de la maternidad y del amor entregado a sus hijos.