04 de Septiembre, 2018                      

ANIVERSARIO 50 AÑOS DE LA PARTIDA DEL PADRE KENTENICH

 

 

La historia del Padre Kentenich es apasionante. Un hombre que, como pocos, vivió los desafíos y problemas más hondos del cambió de época. También, como pocos, se hizo  portador de los anhelos más profundos  del hombre actual. Con lucidez profética señaló derroteros que tendrán vigencia por siglos.

Su historia de vida muestra, una vez más, que Dios elige a los suyos de la nada y se glorifica  a partir de la pequeñez  humana. Una vida que recuerda  que es Dios quien conduce la historia y regala a sus instrumentos una fecundidad admirable y desbordante. Fue un hijo de María, de corazón encendido por amor a Ella y apasionado por la trascendencia de su misión de renovar la Iglesia y forjar una nueva cultura en Cristo Jesús. Nos encontramos ante la figura señera de un eximio  educador y formador de hombres; sabia nueva  para la Iglesia del tercer milenio.

La Virgen se lo llevó después  de haber celebrado Misa, por primera vez en la Iglesia de la Adoración, consagrada  a  la Santísima Trinidad, que se levanta sobre el monte de Schoenstatt y cuya  construcción había sido prometida a la Virgen en 1946, como ofrenda por la protección de Schoenstatt durante la guerra.

El Padre fundador celebró  su primera  y última  Misa allí, el 15 de septiembre de 1968, en la fiesta de Nuestra Señora de los siete dolores, dolores que él había compartido muy íntimamente a lo largo de su vida ya que todos sus sufrimientos habían sido únicamente  por Ella, por la misión de María  frente a la Iglesia y al mundo del futuro.  Por la Santísima Virgen, el Padre fundador había sufrido calumnias del mismo tipo  que sufrió Ella.  Como Ella, gustó también las amarguras del destierro. La Santísima Virgen se lo llevo al terminar la Misa,  en la sacristía.

El domingo 15 de Septiembre de 1968, fiesta de los siete Dolores de la Virgen, El Padre Kentenich celebró su primera y última misa en la Iglesia de Adoración en el monte Schoenstatt. El «Ite Misa est»: Id ahora yo os envío, fueron las últimas palabras del Padre y Fundador para su Familia.

En la sacristía se quitó los ornamentos, saludó a los sacerdotes que lo habían acompañado durante 1a misa, bendijo algunos rosarios que estaban sobre la mesa y permaneció unos momentos en oración. Repentinamente de desplomó sobre la mesa. Los dos sacerdotes lo sujetaron y lo recostaron lentamente sobre el suelo, donde exhaló su último suspiro. El Padre y Fundador partió a la Eternidad tan sencillo como fue durante su vida. Fue sepultado en la sacristía de la Iglesia, en el mismo lugar de su muerte. Un sacerdote, al comparar la Iglesia de Adoración con un Castillo de Dios, dijo:

«... se debe ver como Coronación, como símbolo del carácter indestructible de la Obra del Padre Kentenich, la que aún antes de su muerte pudo completar. Lo que el Padre Kentenich sembró entre lágrimas y sacrificios, lo llevó como valiosa cosecha al granero de la Eternidad ... Las palabras esculpidas sobre su tumba,

DILEXIT ECCLESIAM - Amó a la Iglesia, son el resumen de su vida y de su Obra. «Yo lo venero como al «Santo» de nuestro tiempo. Que su ejemplo nos sirva de estimulo y que su intercesión ayude a nuestra Santa Madre La Iglesia».

 La Familia de Schoenstatt siente, que desde que el Padre fundador murió, lejos de haberse  hecho  más distante, su persona se ha vuelto  mucho  más cercana. La intimidad con el Padre Kentenich ha crecido, en la medida que  los suyos se unen a él.

Él bendice  al que se le entrega, al que le da su cariño de hijo. Él bendice en forma extraordinaria, porque está más cerca de la Santísima Virgen que nunca y le puede “tironear del manto” con mucha más fuerza  y rapidez que lo hacía cuando estaba aquí en la tierra.

[Texto extraído del libro: “La historia del Padre Kentenich” del P. Juan Pablo  Catoggio]

Los invitamos cordialmente a celebrar los 50 años de la Partida del Padre Kentenich este sábado 15 de Septiembre de 2018 a las 20:00 hrs en la Iglesia del Espíritu Santo; oportunidad donde renovaremos Alianza ya que debido a fiestas patrias no habrá misa el 18 de Septiembre. Al término de esta celebración habrá un rico chocolate caliente! Los esperamos!!