08 de Abril, 2018                      

08 DE ABRIL SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA, DIVINA MISERICORDIA

  

 

Historia

Una devoción especial se comenzó a esparcir por el mundo entero a partir del diario de una joven religiosa polaca en 1930. El mensaje nos recuerda lo que la Iglesia siempre ha enseñado por medio de las Sagradas Escrituras y la tradición: que Dios es misericordioso y que perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos y debemos perdonar. Pero en la devoción a la Divina Misericordia este mensaje toma un enfoque poderoso que llama a las personas a un entendimiento más profundo sobre el Amor ilimitado de Dios y la disponibilidad de este Amor a todos – especialmente a los más pecadores.

El mensaje y la devoción a Jesús como la Divina Misericordia está basada en los escritos de la Santa María Faustina Kowalska, una religiosa polaca que, en obediencia a su director espiritual, escribió un diario de alrededor de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte en 1938 se comenzó a esparcir la devoción a la Divina Misericordia.

 

“Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”

Jesús enseñó a santa Faustina la Coronilla de la Misericordia y pidió que la propagase por el mundo; gracias a Dios, se propagó; es una fuente de gracias y de misericordia, especialmente para los moribundos.
Según el Diario de Santa Faustina, a partir de una visión el 13 de septiembre de 1935, la hermana Faustina escribió: “Yo vi un ángel, un ejecutor de cólera de Dios (…) a punto de alcanzar la tierra (…). Comencé a rezar intensamente a Dios por el mundo, con palabras que oía internamente. En la medida en que rezaba así, vi que el ángel quedaba desamparado, y no podía ejecutar el justo castigo”.

Al día siguiente, una voz interior le enseñó esta oración con las cuentas del Rosario: “Primero reza un ‘Padre Nuestro’, un ‘Ave María’, y el ‘Credo’. Luego, en las cuentas mayores di las siguientes palabras:“Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero”.

En las cuentas menores, di las siguientes palabras: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.
Concluye diciendo estas palabras tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

Más tarde, Jesús le dijo a la hermana Faustina: “Por la oración de esta Coronilla me agrada dar todo lo que me pidan. Cuando lo recen los pecadores empedernidos, llenaré sus almas de paz, y la hora de su muerte será feliz".

Escribe esto para las almas atribuladas. Cuando el alma ve y reconoce la gravedad de sus pecados, cuando se desvela frente a sus ojos todo el abismo de miseria en que se sumergió, que no desespere, sino que se lance con confianza en los brazos de mi Misericordia, como un niño en los brazos de su querida madre. Estas almas tienen sobre mi Corazón misericordioso un derecho de precedencia. Dijo que ninguna alma que ha recurrido a mi Misericordia se decepcionó ni experimentó vergüenza”.“Cuando recen esta Coronilla junto a los agonizantes, Yo me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo Juez, sino como Salvador Misericordioso”.

 

Aparición de Jesús y el significado del cuadro

Cuenta Santa Faustina en su diario: “Al anochecer, estando en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido”.

“Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: ‘Jesús, en ti confío’. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero”. Jesús le señaló: “Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria”.

Otro día, estando Santa Faustina en oración, Cristo le dijo: “Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas”. “Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignación de mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios”.

Santa Faustina contaba todo esto a su confesor, el actual Beato P. Miguel Sopocko, quien designó al pintor Eugenio Kazimirowski para que realizara la imagen según las indicaciones de la santa. “Una vez, cuando estaba en [el taller] de aquel pintor que pintaba esa imagen, vi que no era tan bella como es Jesús. Me afligí mucho por eso, sin embargo lo oculté profundamente en mi corazón”, escribió Santa Faustina en su diario.

“Fui a la capilla y lloré muchísimo. ¿Quién te pintará tan bello como Tú eres? Como respuesta oí estas palabras: ‘No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia’”.

 

Fuente: www.aciprensa.com
www.ewtn.com