01 de Julio, 2017                    

ENTREVISTA: FAMILIA ÁLVAREZ HERNÁNDEZ, UN REFUGIO DE MARÍA TRAS LOS ANDES

     

 

Ellos son María Teresa Hernández (40) y Leandro Diego Álvarez Fioravanti (44) de Resistencia, provincia del Chaco, Argentina. Tienen 15 años de casados y dos hermosas hijas, Agustina, de trece años y Chiara, de once, que forman parte de las Apóstoles de María. Ingresan a la Obra de Familia de Schoenstatt en 2011 y, desde hace casi un año, vienen caminando en el curso 45 de Federación.

Nos comentan "La Mater, como buena educadora, nos ha encomendado distintas tareas en el transcurso de estos años: nos encargó del nivel Santuario Hogar (2016- 2017) y de la preparación del primero y segundo retiro de este nivel en la Argentina (2016- 2017); nos llamó a ser su rostro y sus pies para con nuestros hermanos en las primeras Misiones Familiares de Chaco (desde 2015) y como misioneros de la Campaña del Rosario (a partir de 2015).
Claro que nada de esto hubiéramos podido hacerlo sin la pedagogía y la cálida mano del Padre José que guía nuestro caminar y a quien tenemos un amor muy especial, a tal punto que cada vez más deseamos ser transparentes suyo y portadores de su legado, lo que nos llevó a sellar hace poco tiempo la Alianza Filial con él.

También la Mater nos regaló visitar distintos Santuarios dentro y fuera de la Argentina. En cada uno de ellos hemos recibido las gracias  y experimentado la alegría de sentirnos parte, de ser familia, de saber que estábamos en nuestro hogar. Las distintas comunidades tanto de Hermanas como de laicos nos han abierto las puertas de sus casas y de sus corazones, y brindado su tiempo y cariño fraterno. Con muchos de ellos nos mantenemos comunicados, para rezar unos por otros.
Desde que ingresamos al movimiento, nuestra familia y todo en nuestras vidas cambió bajo el sutil y amoroso actuar de María. Las charlas en la mesa, los amigos, las vacaciones y todo lo que hacemos gira en torno a Schoenstatt. "

En abril de este año 2017 visitaron nuestro Santuario de Bellavista, y su presencia no pasó desapercibida; su alegría, su cercanía se sintió en cada una de las personas que se toparon con ellos y pudimos ser testigos del inmenso anhelo por la conquista de su Santuario en Resistencia. En esa ocación nos contaron sobre su visita:

Marité: Estamos en una etapa fundacional, venir a hablar del 31 de mayo con el padre Fernández, pisar esta tierra santa donde estuvo nuestro padre Kentenich significa mucho para nosotros; y encendernos con el fuego del espíritu para transmitir también a nuestra comunidad, fortificar ese anhelo y como decía el padre, cuanto más grande es el anhelo, más grandes son las gracias de la Mater.

Leandro: Lo primero que nos impactó de cuando llegamos acá y entramos al santuario fue la presencia fuerte del padre, realmente cada santuario que visitamos nos dejó un sentimiento particular pero acá fue distinto. Ni hablar cuando fuimos a la casa del padre y la hermana Ethel nos contó la historia con esa alegría que realmente nos contagiaba, ojalá podamos transmitir aunque sea poquito a nuestros hermanos todo el amor que hay acá a la Mater y a nuestro padre fundador que lo llevamos muy fuerte acá adentro.

El 31 de mayo el Padre Kentenich da un salto audaz al poner los cimientos del movimiento en manos de la Mater en el altar de nuestro Santuario Bellavista. Ustedes son elegidos por la Mater como piedras fundamentales para dar ese salto audaz y con la misma intención ponen en este mismo altar los cimientos de su anhelado Santuario, ¿como viven esta experiencia?

Leandro: Yo te lo defino en una palabra: gozo, gozo, sin lugar a dudas.

Marité: Nos quedó muy marcado cuando visitamos el Santuario de Los Pinos que justamente los de la etapa fundacional pusieron sus nombres en un ladrillo, cada uno, pero ese ladrillo fue pintado, nosotros al visitarlo no vemos los nombres pero vemos el Santuario y lo que ellos juntos son; llevamos eso; el deseo de ser santuarios vivos, de ser espíritu fundacional, de ser cada uno de nosotros y poder transmitir a nuestros hermanos que también puedan ser un ladrillito, no para que se vea el nombre sino para que sean piedra fundamental de ese Santuario; que se mantenga siempre vivo en nuestros corazones porque solo así va a tener sentido la edificación material del Santuario. Estoy agradecida plenamente a Dios y a la Mater por nuestra comunidad, es muy fuerte en vínculos, pero si tengo que rescatar algo de lo que vivimos; los vínculos, la familia, la alegría de ser familia en Schoenstatt; somos familia de familias; entonces llegar acá y que nos traten como hermanos, poder darnos un abrazo sin habernos visto nunca antes creo que eso es Schoenstatt, ahí se resume nuestra vivencia, nuestro anhelo y la cultura de la Alianza.
Realmente estamos muy agradecidos por todo el recibimiento que hemos tenido acá en todos los lugares que hemos visitado por todo el amor que han derramado desde los mínimos gestos hasta los grandes y todo lo demás.

Leandro: Yo me llevo realmente la sonrisa de cada uno, la alegría de tenernos acá de recibirnos de poder brindarse y creo que eso es algo que ojalá todos podamos en algún momento construir una patria de amor sin fronteras sin rencores donde los verdaderos ideales de Schoenstatt que anheló nuestro padre fundador se puedan materializar.

Estamos llamados a la misión; ¿cómo sería en unos años más la invitación a misionar desde su nuevo Santuario?

Marité: Veo el Santuario como un hogar y creo que si van hoy a Resistencia van a encontrar esa chispa viva de Santuario; en Resistencia el Santuario se vive; nuestros hermanos están compartiendo con nosotros las fotos y los testimonios nuestros acá en cada momento, todo ellos están rezando por nosotros y cada uno se moviliza constantemente con nuevas iniciativas y nuevas ideas para vender pastafrolas y tortas, hasta los chicos hacen capitalario para la construcción del Santuario.
Hay muchísimos niños y niñas, en nuestro curso somos 11 matrimonios con 24 niños y todos los niños participan a su manera, de ser parte de ese pequeño cimiento, ese pequeño ladrillito que va a ser el terreno del Santuario.

Nosotros estamos buscando el terreno todavía, estamos conquistándolo desde el corazón hacia afuera y creo que eso es lo que podemos dar a los que vayan; hoy o los que vayan en 100 años: amor, nuestro corazón abierto y este vínculo de alianza que se va a sentir yo creo desde la primera sonrisa desde la casa con las puertas siempre abiertas de un recibimiento cálido y decir que donde estén, se van a sentir en casa y eso es Schoenstatt.

Leandro: Y eso es lo que justamente nosotros recibimos acá, corazones abiertos, que mejor que esperar a la gente con el corazón abierto y el alma predispuesta a convidar.

Cuando renovamos nuestra alianza cada 18 del mes, renovamos también nuestro compromiso de hacernos parte del anhelo de cada familia de Schoenstatt, la oración, capital de gracias; es un trabajo que nos une a todos como una sola familia en una tarea gigantesca!

Leandro: Hoy escuchamos en Rancagua que era gigantesca pero posible!, y más de la mano de nuestro padre de un lado y de la Mater del otro.

En la plática del 31 de mayo habla sobre las grandes tareas en débiles hombros, ahí parten los grandes milagros!

Leandro y Marité: Exactamente!

Marité: Y lo vemos en nuestra juventud creciente, tenemos muchísimos niños y muchísimos jóvenes que pertenecen a la juventud, que pertenecen a la campaña la mayoría de los matrimonios son de la campaña y lo que estamos haciendo es cultivar esa pedagogía de los vínculos entre todas las ramas a través de las misiones familiares, de distintos apostolados tratamos de incorporar unas ramas y otras para poder forjar familias sólidas.

¿Con cual lugar de este Santuario se quedan?

Leandro: Al lado del Padre con esa invitación con las manos abiertas tomados de sus manos.
Marité: Y siendo sus huellas, realmente queremos ser fieles hijos del padre.

 

Hoy en día nos volvemos a contactar con ellos para saber más sobre su vida, su familia, su misión; pero sobretodo sobre su conquista por el Santuario; queremos fortalecer cada vínculo que nace desde este Santuario donde la Mater nos reúne, sin importar país, idioma. Es por intercesión de la Mater que Dios responde ante el anhelo de corazón de todo instrumento fiel que busca desde el corazón, ese hogar, ese terruño que congregará a muchos a la tarea de ser fermentos en la sociedad, en la Iglesia y en las familias de hoy. Sobre la conquista de su Santuario y sobre su vida, ellos nos cuentan:

 

En Resistencia estamos conquistando nuestro Santuario. Al día siguiente de llegar de Chile, el 19 de abril (con todos los signos que esta fecha encierra) hemos recibido la noticia de la posibilidad de adquirir un hermoso terreno que supera ampliamente  nuestras expectativas y anhelos. Lo llamamos “el terruño”.
La comunidad, siempre alegre y unida, algo que nos caracteriza como familia, está demostrando con abundantes entregas y capital de gracias que el Santuario ya está vivo en nuestros corazones.

Todas las ramas y estamentos, incluida la Campaña del Rosario, trabajamos juntos para lograr reunir los fondos que nos faltan para la compra. Sentimos la presencia viva de la Mater y la protección y complacencia de nuestro padre, pues puede vernos trabajar como él lo deseaba: como un ejército en orden de batalla siendo un solo corazón y desde nuestras propias originalidades aportando lo mejor de cada uno para el bien del todo.

Este es nuestro tiempo de conquista más fuerte y estamos dándolo todo porque sabemos que así debe ser para que la Mater se establezca entre nosotros. Si algo nos trajimos del Santuario de Bellavista, fue justamente la fuerza del 31 de mayo que marcó tan profundamente a su comunidad y el firme propósito de que la fe práctica en la Divina Providencia ilumine siempre nuestro caminar. Nos sentimos llamados a continuar en nuestras tierras esa misión que el Padre nos legó y que allí la viven y transmiten con tanta intensidad. Sabernos hijos del P Kentenich y herederos de su misión es nuestro camino de vida.

Nuestra comunidad hoy está fundando hondo sus cimientos al mostrarse a disposición de María pues, siguiendo la huella del padre, realiza a diario actos heroicos de desprendimiento y donación donde el amor y los ideales prevalecen más allá de toda diferencia.

¿Cómo llega Schoenstatt a sus vidas?

Marité: Nosotros participábamos en pastoral de salud y otras actividades de la parroquia, pero buscábamos un lugar donde pudiéramos participar con nuestras hijas y, a la vez, crecer juntos como matrimonio y familia.
En 2010, mi hermana María Eugenia y su esposo Martín ingresaron a la Liga de Familias en Corrientes Capital y así conocimos el movimiento, a través de sus testimonios y de su invitación.

Leandro: Al escucharlos hablar de Schoenstatt  sentíamos un gran anhelo por conocer más. Hoy nos damos cuenta de que la Mater ya nos había elegido y había comenzado a obrar en nuestros corazones.

Cuál es la importancia que tiene la Alianza de Amor en su familia?

La Alianza de Amor es central en nuestras vidas, es nuestro eje como familia. El sí de María, junto a su entrega y disponibilidad constantes para con los demás nos han marcado profundamente  en distintas etapas de nuestras vidas, porque vemos en ellos signos de que su amor y corazón de madre son tan grandes como para contener a Dios y al mundo entero.

Justamente, la visita a santa Isabel fue la lectura que elegimos para la bendición de nuestro Santuario Hogar, “Refugio de María”, porque Ella sale al encuentro de cada uno de nosotros, se brinda a cada instante y se hace presente de muchas maneras en nuestras vidas; y por eso nosotros estamos siempre atentos a encontrarla en los detalles como también a darle participación en todo lo que nos sucede.

“María es nuestra gran aliada”, de eso estamos seguros, pero también somos conscientes del “Nada sin ti, nada sin nosotros”, por lo que cada situación alegre o difícil, rutinaria o extraordinaria son para nuestra familia muestras de amor hacia la Mater, capitales de gracias que le regalamos.

Vivimos en un tiempo donde las guerras, el conflicto y la indiferencia parecen ir tomando terreno; muchas personas no creen en el matrimonio, ni en la familia y el aborto es casi un acto normal y de “derecho”. Frente a este escenario, como familia católica y como schoenstattianos; ¿qué es lo que nos falta para poder ir en ayuda de las familias?

Consideramos que lo que nos hace falta para poder ir en ayuda de las familias es no dejarnos llevar por la rutina mecanicista y deshumanizadora que hoy se nos plantea en esta suerte de “sálvese quien pueda” donde lo único que cuenta es el exitismo y el dinero.

Como católicos y schoenstattianos  estamos llamados a vivir una cultura de encuentro y Alianza, y tenemos la misión de ser fermento del amor de Dios y de María en el mundo;  esto es, nada menos, que transformarnos a nosotros mismos para transformar nuestro entorno. Para ello debemos llevar en alto nuestro compromiso misionero y testimoniarlo con nuestra coherencia de  vida. El mayor desafío que se nos plantea es brindar esperanza, comprensión y tomarnos tiempo para establecer vínculos sólidos y fraternos, porque al poner rostro al hermano vencemos al anonimato en que nos sumerge la masificación.

En definitiva, debemos encarnar el legado de nuestro padre fundador para transmitir al mundo la alegría de ser familia.

Son una hermosa familia de Argentina con una misión inmensa de vivir y llevar la Alianza de Amor hacia todos; en Chile dejaron una huella entregando su alegría y testimonio. Hoy en día estamos llamados a una Cultura de Alianza; ¿cuáles creen ustedes son los puntos que debemos trabajar para unirnos como una Familia de Schoenstatt sin fronteras?

No imaginamos un Schoenstatt con fronteras. Sería como un Santuario con puertas cerradas, no un lugar de gracias para la Iglesia y el mundo.
Somos, cada uno de los schoenstattianos, hijos del mismo Padre y de la Mater,  Santuarios vivos; y conformamos redes que abarcan al mundo y llegan hasta el cielo: Eso no puede tener fronteras.

Debemos orar unos por otros a diario, estar más comunicados, crear proyectos comunes,  sabernos verdaderos hermanos donde más allá de las diferencias e incluso de los errores compartimos ideales y la misión de ser vino nuevo para embriagar al mundo de unión, amor, esperanza y alegría.

 

 

Agustina, Chiara: Su Santuario Hogar se llama “Refugio de María”; ¿nos podrían contar que significa para ustedes este lugar tan especial donde María los cuida y los educa cada día? 

Significa que la Mater vive con nosotros, que siempre está para protegernos y ayudarnos.
La Mater bendice a nuestra familia y a todos los que nos visitan. También nos escucha cuando rezamos pidiendo por algo o por alguien, o cuando escribimos lo que le queremos pedir o regalar y se lo dejamos en el Santuario, cerquita de Ella.

Queremos que nos respondan en una palabra o tres palabras los siguientes conceptos, lo primero que se le venga a la mente:

 Mater - Amor- protección- educadora

 Padre Kentenich - Ejemplo- misión- padre

 Santuario -Refugio- hogar- sagrado

 Alianza de Amor - Fortaleza – fidelidad- entrega.

 Eucaristía - Milagro de amor- Jesús con nosotros.

 Familia - Schoenstatt- unión de corazones- camino de santidad.

 Iglesia - Madre- esperanza- misericordia

Agradecemos a la Familia Álvarez Hernández por su inmensa voluntad y disposición para compartir con todos su testimonio, sus vivencias. No tener miedo de la misión que Dios y la Mater ponen como tarea, ya sea personal o en familia; conquistar un gran sueño: su propio Santuario; no sólo por construirlo sino transformarse en Santuarios vivos para ir en un Schoenstatt en salida, y con ello transmitir su ejemplo hacia una comunidad y sociedad más fraterna.

 

Pastoral de Comunicaciones