tercer hito de schoenstatt - en la fuerza divina - 31 de mayo de 1949

Después de Dachau, después del 20 de enero de 1942, Schoenstatt ve confirmado su sello divino. El Padre acuña dos frases: “ir por todo el mundo” y “salir de la estrechez”.
Nuestro Padre inicia sus viajes internacionales en busca de aliados para empujar el carro de victoria de la Mater.
Entre las personas que el Padre pensó que podría ser un instrumento importante para dar a conocer Schoenstatt dentro de la Iglesia alemana estaba el obispo auxiliar de la diócesis de Tréveris: Mons. Bernhard Stein (1904 – 1993).
El proyecto del Padre era invitar al obispo y a otras personalidades para estudiar Schoenstatt poniendo, como él decía, “todas las cartas sobre la mesa”. Algunas circunstancias condujeron que finalmente el obispo de Tréveris (Mons. Bornewasser) enviara a su auxiliar, Mons. Stein a hacer una visitación canónica en febrero del año 49 y no un encuentro de estudio.

 

Los reparos del visitador, confirmaban al Padre la misión que él tenía desde Schoenstatt: vencer el espíritu colectivista; existía una mentalidad mecanicista, separatista que impedía ver la unidad entre la creatura y Dios, entre fe y vida, entre naturaleza y gracia. La crítica del visitador que no era sobre algo de carácter dogmático ni moral, sino pedagógico-práctico, apuntaba justamente al campo en el cual Schoenstatt tenía su respuesta.

El informe del visitador lleva al Padre a redactar la respuesta que conocemos como la Carta del 31 de Mayo (Epistola Perlonga), cuya primera parte él colocó en el recién inaugurado Santuario de Bellavista el 31 de mayo de 1949. Se trataba de la ceremonia de cierre del Mes de María (europeo), donde el Padre pronunció una homilía, que conocemos como la Plática del 31 de Mayo. El P. Kentenich decidió escribir una amplia y comprometida respuesta. Hacerlo significaba dar un arriesgado paso de carácter profético; en ella señala el objetivo que persigue: Se trata de desenmascarar y vencer la enfermedad que aqueja al alma occidental: el pensar mecanicista.

En el atardecer del 31 de Mayo de 1949, con un grupo de Hermanas de María, el Padre se dirigió al santuario para poner sobre el altar la primera parte de su respuesta al visitador, encomendándola a nuestra Madre y Reina. En la plática que pronuncia en esa ocasión manifiesta claramente el carácter de este importante paso.

El P. Kentenich está consciente de que su denuncia profética puede acarrear graves consecuencias para él y para la Familia. Sin embargo, cree que es voluntad de Dios dar ese paso, y, por ello, sean cuales sean los resultados, se arriesga a darlo.

Lo que ahora he escrito al episcopado alemán tendrá que causar heridas. En este sentido caminamos con un gran desvalimiento. ¿Quién se arriesga a presentarse ante las autoridades eclesiásticas en la forma como lo hacemos por medio de este trabajo tan trascendental? Algo así puede dar muy malos resultados. Pero quien tiene una misión ha de ser fiel a ella.

La plática se realiza dentro de un claro contexto de Alianza: se trata de entregarle a la Mater nuevamente toda la Obra, toda la misión para que Ella utilice al Padre y a la Familia como instrumentos y poder ser enviados con nueva fuerza para la gran misión que él tiene como profeta para el tiempo actual. Tanto el Padre como la Familia se ponen enteramente a disposición de nuestra Madre y Reina para que Ella pueda ejercer su poder de educadora desde el Santuario.

El "pensar mecanicista" el mayor problema de la era moderna, en la cual el hombre se separa de Dios, de su propia naturaleza trascendental, de su prójimo y del mundo que lo rodea y su fe y vida cristiana se separa del mundo secular en el que vive.

Este tipo de persona pierde su habilidad para amar y se aísla. La solución del P. Kentenich para combatir este "bacilo", es la formación del "hombre nuevo en la nueva comunidad." Este "hombre nuevo" opera  en unión con su creador y cuyo corazón late con amor por aquellos que lo rodean.

Para que esto suceda, el Padre Kentenich pensó que era necesario construir una cultura de vínculos a personas, lugares, fechas y acontecimientos.

El hombre orgánico – a diferencia del mecanicista – capta la relación orgánica entre lo natural y lo sobrenatural. Por eso puede ver y amar a Dios en y a través de las criaturas. Las criaturas que son imagen, camino y garantía del amor a Dios, no constituyen, por lo tanto un obstáculo o impedimento para amarlo, sino por el contrario son una ayuda necesaria para conocerlo y amarlo. Las criaturas son huellas, expresión, profetas o un saludo de Dios.

"Quien lleva a María marcada a fuego en su corazón, no puede fallar en sus vinculaciones porque llevará al mismo Dios.”

Tanto la Virgen María como nuestro Padre están desvalidos ante la situación. Por eso, en el marco de la Alianza de Amor, se realiza un intercambio de desvalimientos. La Santísima Virgen necesita de instrumentos que le ayuden a manifestarse como vencedora de las herejías antropológicas, es decir, como vencedora del mecanicismo y del colectivismo. Por otra parte, el Padre y los suyos sienten también su impotencia ante la envergadura de la tarea que se les confía.

Presentamos a la Santísima Virgen nuestro desvalimiento, y ella nos regala su desvalimiento pero también su disposición a ayudarnos. ¿Qué pide en cambio de nosotros? El reconocimiento de nuestro desvalimiento.

Junto con dar el paso profético, en esa misma ocasión, el P. Kentenich convoca, desde el santuario Cenáculo de Bellavista, a emprender una cruzada por el amar, pensar y vivir orgánicos.

 

El P. Kentenich cuando describe el acontecimiento lo denomina un “acto solemne".  Él se reunió con el pequeño círculo de las Hermanas para celebrar el fin del Mes de María (europeo) en el Santuario recién bendecido. El Padre llevaba en sus manos una vela encendida. Juntos entraron al Santuario cantando. En la semipenumbra de las velas, el Padre puso sobre el altar el escrito y ofreciéndoselo a la Mater.

La idea era dejar el documento sobre el altar toda la noche y pedirle a la Mater que se mostrara realmente tres veces admirable, para pedirle su bendición en forma especial como ayuda frente a la dura lucha que comenzaba. Comenzó a decir: “Es como si el ambiente del hogar nos rodeara en estos momentos; como si ángeles estuviesen en medio de nosotros y nos dijesen: ¡Quítate el calzado, porque el lugar que pisas es tierra santa!” PK

Sin duda, las horas del Padre junto a las Hermanas, fueron como la oración de Jesús junto a los discípulos en el Huerto de los Olivos. Así como Jesús ofrecía su vida, simbolizado en el Cáliz, así el Padre se arrodillaba frente a la MTA en el Santuario depositando la Epístola Per Longa. Ambos pasaron la noche en oración, sabiendo que se acercaba el momento de Cruz.. El 31 de mayo de 1949 el Padre Kentenich respondía por escrito al obispo de Tréveris, Monseñor Bernard Stein. Treinta y cinco años habían pasado de la primera Alianza de Amor y Schoenstatt crecía traspasando las fronteras de Alemania.

Este extenso escrito procuraba explicar a la Iglesia el aporte de Schoenstatt en la educación del hombre de hoy y en el rescate de su fe. Así, apuntaba a fortalecer el organismo de las vinculaciones naturales y sobrenaturales que el hombre puede tener con ideas, lugares y personas que lo acerquen a Dios. Aquel día el Padre Fundador ponía ante los ojos de la Iglesia la espiritualidad y la pedagogía de Schoenstatt.

Es la misión de María frente a Occidente lo que está en juego. Ella quiere mostrarse desde su Santuario como la vencedora de las herejías antropológicas y para ello requiere instrumentos que la ayuden a realizar su misión. Vencer la mentalidad mecanicista significa positivamente instaurar el organismo de vinculaciones, el pensar, amar y vivir orgánicos. Esto es lo que el P. Kentenich defiende y proclama. Es lo que él está viviendo con su Familia. Por eso dice que él no quiere ser simplemente “un señalizador” en el camino. En la plática del 31 de Mayo esto se refleja especialmente en los párrafos finales.

Nuestro Padre pone en las manos de María la confrontación que inicia, dejándole a Ella la responsabilidad por la gran obra que emprende al enviar su escrito. Le entrega su desvalimiento y el de la Familia, pero también la buena voluntad, la fidelidad y disposición a cooperar con Ella. Se trata de su causa, Ella va a manifestar su poder.

Ella viene hasta nosotros como la gran educadora. Nos ofrece su capacidad, poder y fuerza de educadora.

El Padre y Fundador llegó a Chile llevando como ofrenda en sus manos su propio corazón, y así entregárselo a la MTA en el Santuario. En ése simple acto de poner sobre el altar el escrito, él estaba entregando mucho más que una respuesta.

El Padre sabía que no era evidente que lo escrito fuera a comprenderse y aceptarse sin obstáculo. Las propuestas de Schoenstatt eran todavía demasiado nuevas para la mentalidad de ese tiempo. Sabía que lo que había escrito causaría heridas, y se atenía a las consecuencias.

Durante los tres años posteriores a esta gran hora, el Padre guardó silencio dejando desencadenar los hechos previstos por la Divina Providencia. La Voluntad de Dios lo llevó a ser exiliado en Estados Unidos, siendo apartado completamente de su Obra durante catorce largos años. Fue un 31 de mayo lo que al Padre lo llevó a conquistar y coronar lo que su epitafio perfectamente resume: “Dilexit Ecclesiam”.

En semana Santa de 1951 se inicia la Visita Apostólica a Schoenstatt, encargada por el Santo Oficio. Y en agosto de este mismo año se comunica al P. Kentenich la destitución de su cargo como director general de las Hermanas de María. En Octubre, debe abandonar Schoenstatt.

El 17 de Enero de 1952, el Padre viaja a Argentina y bendice allí, el 20 de enero, el santuario de Florencio Varela. Viaja a Chile , y en junio de ese mismo año parte al destierro en Milwaukee ( USA) donde, durante 14 años, tuvo que sufrir la soledad y la cruz de la obediencia.

Había luchado por la libertad necesaria dentro de la Iglesia y tuvo el valor de exponer sus ideas, pero se lo sometió a prueba. Obedeció fielmente y supo esperar  en Milwaukee 14 años, sabiendo que la misma Madre Iglesia que lo crucificaba, también lo bajaría de la cruz.

 

Catorce estaciones recorrió Jesús en el Vía Crucis, catorce años de exilio el Padre vivió.

Todo se puede resumir en las palabras: yo me vuelvo a regalar a ustedes y ustedes. se me regalan a mí. Vamos juntos a todas partes, pero en primer lugar vamos juntos hacia el corazón de la Santísima Virgen, al corazón de la Santísima Trinidad.

Un trocito de ello ya nos fue regalado y eso será la prenda por la cual la Santísima Virgen se preocupará en el futuro de que realmente formemos una comunidad de Cenáculo, una Provincia de Cenáculo, guiada por un amor verdadero, fuerte, que todo lo supera.

Es como si sólo ahora empezáramos a vivir, como si todo lo que hemos vivido hasta este momento fuese sólo un trozo de prehistoria. Ahora comienza propiamente la historia, la historia del nuevo Schoenstatt. Así como en Schoenstatt en los años 1914/15. Qué contentos hemos de estar todos nosotros de formar juntos la generación fundadora y que queramos sumergirnos en los fundamentos del Santuario con nuestro ser y nuestra vida... (Padre Kentenich, extracto Plática 31 de Mayo).

 


Plática del 31 de Mayo

Descarga Aquí la Platica del 31 de Mayo.